Wenn die Geschlechtsangleichung nicht glücklich macht I 37 Grad
Hice de la cirugía mi único objetivo, pero mi depresión solo se profundizó. Una vez que estuve lo suficientemente estable para preguntarme por qué quería ser un hombre, la respuesta llegó de repente, y simplemente. Nací mujer, y ahora vivo de nuevo como mujer.
Resumen
Nele relata cómo la incomodidad infantil con la pubertad y la presión adolescente para desempeñar la feminidad la llevaron a salir del clóset como trans a los veinte años y a buscar testosterona y una mastectomía. Aunque inicialmente aliviada por los cambios físicos, su depresión persistió y se profundizó, y el cuestionamiento provocado por su entonces pareja eventualmente la llevó a darse cuenta de que su deseo de vivir como hombre tenía raíces que solo pudo entender una vez que estuvo psicológicamente estable. Ahora vive de nuevo como mujer.
Resumen Completo del Video
Nele nació mujer y ahora vive de nuevo como mujer después de un período viviendo como hombre. Ella recuerda que primero quiso ser un niño en la escuela primaria mientras observaba a sus compañeros jugar. Este pensamiento persistió durante su juventud. Cuando comenzó la pubertad alrededor de los ocho o nueve años y se le desarrollaron los senos, se sintió profundamente incómoda, encontrando los cambios desagradables y sin entender por qué ya no podía estar sin camisa. Como adolescente, intentó aceptar un rol femenino y se presentaba de manera muy femenina porque sentía que se esperaba eso de ella. A los diecinueve años, después de mudarse lejos de sus padres a Düsseldorf, desarrolló depresión y comenzó a explorar su identidad más profundamente. Fue entonces cuando supo por primera vez sobre la identidad transgénero y se dio cuenta de que se sentía atraída por las mujeres, lo que experimentó como una liberación de la presión de atraer a los hombres. Se afeitó la cabeza y comenzó a vendarse los senos, sin embargo, seguía profundamente infeliz y desarrolló un trastorno alimenticio en un intento de matar de hambre su feminidad. Identificándose cada vez más con las experiencias de los hombres trans, salió del clóset como trans alrededor de los veinte años. Describe esta decisión como firme, explicando que no podía seguir viviendo como mujer y estaba experimentando pensamientos suicidas y severos cambios de humor. La realización pareció hacer que todo finalmente tuviera sentido. Comenzó terapia con un especialista en pacientes transgénero. Aunque no estaba completamente segura al principio, el terapeuta inmediatamente se dirigió a ella con pronombres masculinos y como un hombre joven, lo que ella encontró afirmativo. El terapeuta la animó a continuar allí en lugar de buscar otras opciones e indicó que el tratamiento hormonal podría obtenerse más rápido de lo que sugerían las pautas oficiales. En aproximadamente tres meses, Nele comenzó a tomar testosterona, con el terapeuta argumentando que su caso era urgente y claro, lo que llevó a una rápida aprobación del seguro. Físicamente, notó cambios que inicialmente acogió con beneplácito: sus caderas se estrecharon, su voz se hizo más grave, su rostro se volvió más angular y ganó músculo. Los extraños cada vez más la leían como hombre. Sin embargo, su depresión empeoró y la ideación suicida continuó. En retrospectiva, ve la transición como el único elemento positivo en su vida en ese momento, mientras descuidaba todas las demás áreas. Depositó todas sus esperanzas en la cirugía como objetivo final. Después de someterse a una mastectomía, inicialmente sintió que había llegado y estaba feliz, libre de disforia de género sobre su cuerpo. Su madre recuerda que Nele anunció su transición entre lágrimas, y más tarde, después de la cirugía, mostró su pecho con orgullo mientras su madre se derrumbaba en privado ante la vista de las cicatrices. Más tarde, la entonces pareja de Nele desarrolló problemas de salud debido a la testosterona y comenzó a cuestionar el concepto de identidad de género. Nele inicialmente defendió la idea de que había nacido trans, pero sus discusiones eventualmente la llevaron a preguntarse por qué realmente quería ser un hombre. Se dio cuenta de que antes en su vida había estado demasiado inestable psicológicamente para procesar esta pregunta, pero una vez que estuvo más estable, la respuesta llegó a ella fácilmente.