He sido trans y me arrepiento, es una estafa | Sandra Mercado

Era un niño gay afeminado al que le dijeron que era una mujer en el cuerpo equivocado. Después de veinte años, hormonas y una vaginoplastia, desperté: esto es una estafa. No se puede cambiar de sexo, y dar bloqueadores a los niños es abuso.

Resumen

Sandra Mercado relata su viaje desde un niño gay afeminado acosado y abusado en la España de los 90 hasta una mujer transicionada médicamente bajo la antigua ley de género, y finalmente a un hombre gay destransicionado. Después de una vaginoplastia y complicaciones, experimentó una crisis de conciencia de que no podía cambiar de sexo, y ahora aboga por la terapia exploratoria para la disforia mientras advierte contra los bloqueadores de la pubertad, la atención afirmativa y la ley de autodeterminación de España.

Resumen Completo del Video

Sandra Mercado, nacido en 1986, relata su crecimiento como un niño gay afeminado cerca de Barcelona en la década de 1990. Desde su primera infancia se sintió atraído por los hombres y prefería actividades y estilos culturalmente asociados con las niñas, lo que lo sometió a un severo acoso escolar, abuso psicológico por parte de su padre y homofobia generalizada. Debido a que la sociedad equiparaba su feminidad con la condición de mujer, y porque ser un hombre gay afeminado se sentía vergonzoso y peligroso, desarrolló disforia de género y llegó a creer que había nacido en el cuerpo equivocado. Bajo la antigua ley de género de España, se sometió a una terapia afirmativa donde los psicólogos afirmaron que en realidad era una mujer atrapada en un cuerpo de hombre, reforzando estereotipos sexistas sobre lo que constituye una mujer. Comenzó a tomar hormonas cruzadas y luego se sometió a una vaginoplastia. Inicialmente experimentó euforia de género y socialmente pasó como mujer, pero aproximadamente un año y medio después de la cirugía comenzó a sufrir complicaciones físicas, incluida una estenosis uretral. Afirma que los cirujanos experimentaron con él sin el consentimiento informado adecuado durante una reconstrucción, reubicando su uretra sin previo aviso y tratándolo como a un conejillo de indias. Este trauma físico coincidió con una profunda crisis mental. Comenzó a preguntarse qué significa realmente "sentirse como una mujer", dándose cuenta de que el concepto dependía completamente de estereotipos sexistas y no de la realidad biológica. Concluyó que había sido engañado por profesionales médicos y que es imposible cambiar de sexo. Ahora se entiende a sí mismo como un hombre gay que fue sometido a una severa plumofobia, no una mujer, y se está sometiendo a psicoterapia exploratoria para abordar las raíces de su disforia en el trauma infantil, el abuso paterno y el rechazo social. Mercado es crítico con la actual ley trans de autodeterminación de España, que argumenta que permite a los fetichistas y elimina las salvaguardas psicológicas, y condena la administración de bloqueadores de la pubertad y hormonas cruzadas a menores como abuso infantil y experimentación médica no controlada. Insiste en que la disforia debe tratarse con una exploración psicológica exhaustiva antes de dar cualquier paso irreversible. Señala que la transición médica lo ha dejado con problemas de salud crónicos y angustia mental continua, sin resolver su condición subyacente, que describe como un trastorno mental que requiere un tratamiento real, no afirmación.