Summary
The US Department of Health and Human Services ordered this review by executive order and published it in May 2025. It looks at the evidence for social transition, puberty blockers, hormones and surgery in under-18s. Its core gathers 17 earlier evidence reviews, which rated the evidence on mental health, quality of life and regret as very weak for every treatment. Other chapters cover policies abroad, WPATH, US practice, ethics and talk therapy. The main finding matches European reviews such as England's Cass Review. But the authors, named only in November 2025, include public critics of these treatments, and several were paid for legal or expert-witness work. US medical groups and academic critics say it misrepresents the evidence. Its evidence chapter fairly shows how uncertain the evidence is; its other chapters are argued opinion, not systematic research.
Key findings
- El informe reunió 17 revisiones de evidencia anteriores: 2 sobre transición social, 9 sobre bloqueadores de la pubertad, 8 sobre hormonas del sexo opuesto, 3 sobre cirugía y 5 sobre terapia de conversación. Diez se calificaron de bajo riesgo de sesgo.
- Para todos los tratamientos, la evidencia sobre malestar, salud mental, calidad de vida y arrepentimiento se calificó de muy débil. Solo los efectos corporales esperados, como que la pubertad se pause de verdad, estaban respaldados por evidencia sólida.
- Ninguno de los estudios de las nueve revisiones sobre bloqueadores de la pubertad eran ensayos aleatorizados (en los que las personas se asignan al tratamiento por azar), y solo seis tenían un grupo sin tratar con el que comparar.
- El informe enumera posibles daños: infertilidad, problemas sexuales, menor formación de hueso, problemas del corazón y del metabolismo, afecciones de salud mental, complicaciones quirúrgicas y arrepentimiento. Gran parte de esto se deduce del funcionamiento del cuerpo en lugar de medirse en jóvenes tratados.
- El informe dice que se desconoce la verdadera tasa de arrepentimiento y que hacen falta mejores datos. También sostiene que el arrepentimiento o la satisfacción por sí solos no pueden mostrar si un tratamiento está médicamente justificado.
- La primera versión (1 de mayo de 2025) no nombraba autores. La versión del 19 de noviembre de 2025 nombró a nueve colaboradores y publicó nueve revisiones por pares con respuestas. Cinco colaboradores dijeron que les habían pagado por trabajo legal o de perito en medicina de género.
- El gobierno invitó a la Academia Estadounidense de Pediatría, la Asociación Estadounidense de Psiquiatría y la Endocrine Society a revisarlo. Solo los psiquiatras aceptaron, y dijeron que los métodos no eran lo bastante abiertos como para dar por buenos los hallazgos sin más.
Conclusion
The Review concludes that the overall quality of evidence on the effects of any intervention for pediatric gender dysphoria (social transition, puberty blockers, cross-sex hormones, surgery) on psychological outcomes, quality of life, regret or long-term health is very low, so reported benefits are likely to differ substantially from true effects. Evidence on harms in systematic reviews is also sparse, but the authors argue that known physiology points to risks including infertility, sexual dysfunction, impaired bone density accrual, cardiometabolic effects, surgical complications and regret. They judge the WPATH SOC-8 and Endocrine Society guidelines to lack developmental rigour and say U.S. medical associations overstated professional consensus. On ethics, they argue that respect for autonomy does not create a right to non-beneficial interventions. They describe psychotherapy as a noninvasive alternative that systematic reviews have not linked to adverse effects. The Review states that it is not a clinical practice guideline and makes no legislative or policy recommendations.