Hasta un tercio de los adolescentes con bloqueadores tenía densidad ósea anormalmente baja tras dos años

Reexamen del efecto del tratamiento con análogos de GnRH en la densidad mineral ósea de adolescentes jóvenes con disforia de género

Authors
Michael Biggs
Journal
Journal of Pediatric Endocrinology and Metabolism
Year
2021

Summary

Bone density studies of puberty blockers (drugs that pause puberty) usually report averages. Sociologist Michael Biggs argued that averages hide the patients who matter most: those whose bone density falls into the abnormal range. He used individual data released with England's 2011–15 early puberty blocker study, covering 24 patients scanned after 2 years. On average, bone density fell well behind other teens of the same age and sex. About a third of patients had hip bone density low enough to count as low bone mass, found in only about 2 in 100 teens. More than a quarter had low spine density, and four were in the lowest 1 in 750. The study originally excluded children who already had low bone density, but this was relaxed in 2012. This is a short re-analysis of a small group with no data on broken bones, but it shows reassuring averages can hide worrying individual results.

Key findings

  • La carta reanalizó gammagrafías óseas individuales de 24 adolescentes del estudio de bloqueadores de la pubertad de Inglaterra (2011–15), parte de un grupo de 31 descrito en un artículo anterior de 2019.
  • Durante 2 años de bloqueadores de la pubertad, la densidad ósea media quedó claramente por detrás de la de otros adolescentes de la misma edad y sexo, en aproximadamente un 'escalón' de la escala estándar en la cadera y la columna.
  • Tras 2 años, aproximadamente uno de cada tres pacientes tenía una densidad ósea de cadera lo bastante baja como para contar como anormal, un nivel que solo se da en el 2,3 % de los adolescentes de la misma edad y sexo.
  • Más de una cuarta parte tenía una densidad ósea de columna anormalmente baja, y cuatro estaban en el 0,13 % más bajo de la población (aproximadamente 1 de cada 750).
  • Tener en cuenta la estatura de los pacientes no eliminó al grupo con puntuaciones muy bajas.
  • El estudio de Inglaterra excluía en un principio a los niños cuya densidad ósea ya era anormalmente baja. En 2012 esto se relajó para permitir el tratamiento 'en circunstancias excepcionales', a pesar del riesgo de huesos frágiles más adelante en la vida.
  • Biggs sostiene que las fracturas deberían registrarse como efectos secundarios, y critica las propuestas de hacer gammagrafías óseas con menos frecuencia o de cambiar los rangos normales para este grupo.

Conclusion

Biggs concludes that after 2 years of GnRHa, up to a third of patients had abnormally low bone density (Z-score below −2, the lowest 2.3% for sex and age), with a few in the lowest 0.13%. This undermines Joseph et al.'s reassuring conclusions. He calls their recommendations to reduce DXA monitoring and to redefine reference ranges for this cohort 'surprisingly complacent'. He argues that, rather than altering a measure that gives inconvenient findings, practitioners of puberty suppression must record fractures as adverse events. Whether cases of repeated fractures are exceptional is unknown because clinicians have not collected the relevant data.