Comentario: la creciente destransición juvenil señala un daño iatrogénico de la atención de afirmación de género

Daño iatrogénico en la medicina de género

Authors
Sarah C. J. Jorgensen
Journal
Journal of Sex & Marital Therapy
Year
2023

Summary

Detransition is often called rare. In this short opinion piece, Sarah Jorgensen argues that the rising number of young people who regret transition should be seen as harm caused by medical care, like past cases where drugs later proved harmful. She says the gender-affirming approach skips proper assessment, plays down risks, blames mental health problems mostly on stigma, and rests on weak evidence, as official reviews in Sweden, Finland and England found. She notes the main guidelines give little advice on detransition. She calls for open debate, more research, and recognition and support for detransitioners. It is a clear statement of concerns, but it is opinion, not new research. Its 10 to 30% figures come from a few studies that counted people stopping treatment, which is not the same as regret.

Key findings

  • Jorgensen describe el aumento de la detransición entre jóvenes como daño causado por la atención médica. Lo compara con daños médicos del pasado, como el daño en las válvulas cardíacas por las píldoras adelgazantes, los riesgos cardíacos de algunos analgésicos y la crisis de los opioides.
  • Cita estudios que sugieren que entre el 10 y el 30 % de quienes empiezan la transición médica paran entre los 16 meses y los cuatro años. En una encuesta, solo el 24 % de los detransicionistas se lo dijo a su clínica de género.
  • Sostiene que las cifras bajas de arrepentimiento proceden sobre todo de adultos tratados con normas más estrictas, de estudios en los que muchas personas abandonaron y de definiciones estrechas de arrepentimiento, como pedir revertir el sexo legal o la cirugía.
  • Dice que la evaluación de salud mental se descarta a menudo como 'control de acceso', y que el estigma se usa para explicar enfermedades mentales y autismo que con frecuencia empezaron antes del malestar de género.
  • Señala que la principal guía internacional de atención transgénero (la 8.ª edición de la WPATH) no tiene un capítulo sobre detransición, que una guía hormonal clave no da consejos sobre cómo dejar las hormonas de forma segura, y que una declaración pediátrica estadounidense de 2018 no menciona el arrepentimiento.
  • Señala a Suecia, Finlandia e Inglaterra, cuyas revisiones oficiales consideraron débil la evidencia, como países que han pasado a dar prioridad a la terapia de conversación y al tratamiento de otros problemas de salud mental en los menores.
  • Pide un debate abierto, investigación y trabajo en equipo entre clínicos para que el arrepentimiento llegue a ser realmente raro, y que se reconozca a los detransicionistas como personas perjudicadas por la atención y se les dé un apoyo a medida.

Abstract

Although transition regret and detransition are often dismissed as rare, the increasing number of young detransitioners who have come forward in recent years to publicly share their experiences suggests that there are cracks in the gender-affirmation model of care that can no longer be ignored. In this commentary, I argue that the medical community must find ways to have more open discussions and commit to research and clinical collaboration so that regret and detransition really are vanishingly rare outcomes. Moving forward, we must recognize detransitioners as survivors of iatrogenic harm and provide them with the personalized medicine and supports they require.

Conclusion

The medical community must find ways to have more open discussions and commit to research and clinical collaboration so that regret and detransition really are vanishingly rare outcomes. Last, we must recognize detransitioners as survivors of iatrogenic harm and provide them with the personalized medicine and supportive care that they need.